Siempre te veo en el mismo lugar. Siempre está ese muro que no deja acercarme. Y ese muro, lo hicieron tus palabras. Siempre con vos, perdía las batallas del orgullo, y gracias a eso, nunca perdí la guerra. Hoy es cuando pierdo nuestra guerra todos los días, y las batallas del orgullo, las sigo perdiendo de lejos, y por lejos. No sé si seguirlas perdiendo para ver si araño un empate que firme la paz, o si es más digno retirarme con los pocos hombres que me quedan, perdiendo el mejor aliado/enemigo, que jamás pude tener.
Y no, nunca me di cuenta por mí solo. Y la casa se derrumbó.
Hace cuánto que no pasaba por acá.. Espero seas feliz Mati :)
ResponderBorrar